Existe una fase que muchos profesionales de alto rendimiento experimentan: la meseta. Es ese momento en que la carrera parece entrar en piloto automático. La inercia supera a la intención y la pregunta “¿Qué sigue?” queda sin respuesta.
Este estancamiento no se debe a una falta de talento. A menudo, es producto de tres “anclas” invisibles que limitan el crecimiento, incluso en los perfiles más brillantes.
Identificar si alguna de estas anclas te retiene es el primer paso para recuperar el control.
1. El Ancla de la “Actividad Constante”: Se confunde estar ocupado con estar avanzando.
- El Ancla: La agenda está llena de reuniones y tareas operativas. Se genera una falsa sensación de progreso que enmascara la falta de avance hacia metas estratégicas a largo plazo. La energía se consume en lo urgente, no en lo importante.
- El Cambio de Mentalidad: Pasar de un enfoque en la actividad a uno en la efectividad. Esto requiere auditar en qué se invierte la energía y redirigirla a las acciones que realmente impulsan el siguiente nivel profesional.
2. El Ancla de la “Señal Externa”: Se espera que la oportunidad perfecta aparezca.
- El Ancla: Se posterga cualquier cambio a la espera de un catalizador externo: una reestructuración, un llamado de un reclutador o un nuevo proyecto motivador. La responsabilidad del futuro profesional se cede a factores fuera de control.
- El Cambio de Mentalidad: Cambiar el rol de pasajero por el de diseñador de la carrera. Las oportunidades más transformadoras no llegan por azar, se construyen con intención, definiendo con claridad qué se busca y qué pasos dar para conseguirlo.
3. El Ancla de la “Meta Desconectada”: Se persigue el “éxito” sin un propósito claro.
- El Ancla: Se avanza hacia el siguiente puesto o aumento, pero al alcanzarlo, la satisfacción es breve o inexistente. Se persiguen metas que no están alineadas con los valores y el propósito personal, lo que conduce al burnout.
- El Cambio de Mentalidad: Desplazar el foco de la meta externa al propósito interno. Conectar la carrera con un “porqué” profundo proporciona una brújula para tomar decisiones y convierte el trabajo en una fuente de energía, no de desgaste.
De la Reflexión al Plan de Acción
Identificar estas anclas es un acto de autoconciencia poderoso. Sin embargo, para levar anclas y rediseñar el rumbo, se necesita un plan de acción práctico y estratégico.
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